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Artículo original: Anagnostou K, Turner PJ. Myths, facts and controversies in the diagnosis and management of anaphylaxis. Arch Dis Child. 2018; pii: archdischild-2018-314867.

RESUMEN

Revisión actualizada de aspectos referidos al diagnóstico y al tratamiento de la anafilaxia en los que todavía hay discrepancias o deficiencias, a pesar de las numerosas guías y consensos internacionales sobre el tema. El diagnóstico es clínico, aunque la determinación de triptasa en sangre puede ser un marcador útil. Se repasan los criterios diagnósticos de la anafilaxia, su gravedad, las causas más frecuentes en niños, los factores de riesgo de sufrir una reacción grave y los aspectos clave del tratamiento. Se insiste en la utilización de la adrenalina como fármaco de elección, así como las indicaciones de otros medicamentos habitualmente utilizados en el tratamiento. Se repasan también las indicaciones de la prescripción de autoinyectores de adrenalina en niños en riesgo de sufrir un episodio de anafilaxia, así como otros aspectos relacionados con su prevención.

PERLAS CLÍNICAS

  1. ¿Cuáles son las manifestaciones clínicas de la anafilaxia?

    Se considera anafilaxia la aparición súbita, generalmente en pocos minutos, de una reacción cutánea generalizada (urticaria, angioedema…), junto con síntomas respiratorios (estridor, dificultad respiratoria…), cardiovasculares (hipotensión, síncope…) o digestivos (dolor abdominal intenso, vómitos…). En los niños es más frecuente la aparición de síntomas respiratorios que cardiovasculares. Los síntomas cutáneos aparecen en la mayoría de las reacciones anafilácticas, pero su ausencia no descarta el diagnóstico. La causa más frecuente en niños es la alergia alimentaria.

  2. ¿Cuál es el tratamiento de elección de una reacción anafiláctica?

    La anafilaxia es una emergencia médica. Además de la valoración general del niño, la adrenalina administrada por vía intramuscular en la cara externa del muslo (músculo vasto lateral) es el tratamiento de elección por su rapidez de acción. Tiene efectos α- y β-adrenérgicos y es el único fármaco que inhibe la posterior liberación de mediadores inflamatorios de los mastocitos y basófilos. La dosis de administración es 0,01 mg/kg de peso, con una dosis máxima de 0,3-0,5 mg, que puede repetirse al cabo de unos minutos si no ha habido una respuesta adecuada. Los antihistamínicos y glucocorticoides tienen una indicación muy secundaria en el tratamiento ya que los primeros solo alivian los síntomas cutáneos y no se ha demostrado que los corticoides eviten las reacciones bifásicas.

  3. ¿Cuáles son los factores de riesgo de sufrir una reacción anafiláctica grave?

    Aunque es muy difícil prever qué paciente tendrá mayor riesgo de sufrir una reacción anafiláctica grave, hay una serie de factores que se han relacionado con un mayor riesgo: historia de reacción anafiláctica previa, síntomas con dosis mínimas del alérgeno, edad (lactantes y adolescentes), presencia de asma, mastocitosis y retraso en la administración de adrenalina. Aunque cualquier alimento puede producir una anafilaxia grave, la alergia a la leche y los frutos secos se mencionan como los desencadenantes más frecuentes de anafilaxia mortal.

  4. ¿Cuál es el manejo de un niño en riesgo de sufrir una reacción anafiláctica?

    Además del estudio alérgico, que identificará la causa de la reacción y que debe realizarse lo más precozmente posible, debe entrenarse al niño y a su familia en las normas de evitación de la causa, en la identificación de los síntomas precoces de una reacción anafiláctica, así como en la técnica de administración de un autoinyector de adrenalina para su administración inmediata en caso de aparición de los primeros síntomas.

EN PERSPECTIVA

  1. La anafilaxia constituye una emergencia médica, por lo que todo pediatra debe conocerla. A pesar de su frecuencia y de la publicación de numerosas guías nacionales e internacionales sobre el tema, diversos estudios han detectado deficiencias en cuanto a su reconocimiento, tratamiento y prevención tanto en Atención Primaria como en el ámbito hospitalario1. Por ello, es muy útil una revisión sobre aspectos prácticos que mejoren el conocimiento sobre la enfermedad.

  2. Varios artículos de posicionamiento revisaron las recomendaciones en cuanto al diagnóstico, tratamiento y prevención de la anafilaxia en la infancia2-5. Se insistió en la importancia del tratamiento con adrenalina intramuscular, el papel secundario de otros fármacos, como corticoides y antihistamínicos, que sorprendentemente continúan siendo tratamientos de primera elección en muchos servicios de urgencias. Además del tratamiento de la reacción anafiláctica, se revisaron aspectos sobre la prevención de nuevos episodios. El paciente debe ser remitido de forma urgente a una unidad de Alergología Pediátrica para el estudio del alérgeno responsable de la reacción. Ello permitirá adoptar medidas de evitación. Se deben dar por escrito al paciente y la familia las normas de evitación, instrucciones para el reconocimiento precoz de los síntomas, así como la prescripción y modo de administración de los autoinyectores de adrenalina. Se recomienda la prescripción de dos autoinyectores de adrenalina, de los que se disponen de dos presentaciones: 0,15 y 0,30 mg, según peso.

    En el año 2016 se actualizó en nuestro país la Guía de Actuación en Anafilaxia (GALAXIA 2016) realizada en colaboración por varias sociedades científicas y en 2017 se publicó el Manual de Anafilaxia Pediátrica (MAP) de la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergia y Asma Pediátrica (SEICAP). En un anexo del MAP se recoge un modelo de plan de actuación por escrito para el paciente, los padres y la escuela.

Bibliografía


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