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Artículo original: Magge SN, Goodman E, Armstrong SC. The metabolyc syndrome in children and adolescents: shifting the focus to cardiometabolic risk factor clustering. Pediatrics. 2017;140:e20171603. |

RESUMEN

Se trata de un artículo de revisión que pretende enfatizar en la importancia de identificar el síndrome metabólico (SM) en aquella cohorte de niños y adolescentes que presentan factores de riesgo cardiovascular, por tratarse de un grupo de alto riesgo de sufrir complicaciones asociadas en el futuro. Aunque son muchas las organizaciones y expertos que han tratado de definir el SM en la población infantil y adolescente, lo cierto es que dicho grupo de población presenta unas características concretas que hacen muy difícil establecer una definición estática.  Debido a ello, el presente trabajo se centra en la importancia de la identificación temprana de los factores de riesgo que componen este síndrome y el tratamiento de los mismos. El espectro de factores de riesgo que componen el SM comparte fisiopatología y pautas de tratamiento basadas en modificaciones del estilo de vida.

PERLAS CLÍNICAS

  1. ¿Cómo definimos el SM en la infancia?

    La definición del SM en niños ha conllevado y conlleva mucha controversia. De hecho, actualmente no existe una definición consensuada aplicable a población pediátrica, dadas las características cambiantes de una población en crecimiento, que puede cumplir uno u otro criterio en función de la etapa de desarrollo en la que se encuentre.

  2. ¿Cuáles son los factores de riesgo para desarrollar SM en la infancia?

    El denominador común de los niños con riesgo de SM es la obesidad. En el artículo se hace hincapié en identificar a aquellos pacientes que, además, presentan un riesgo incrementado de enfermedad cardiovascular y metabólica. Se deberá remitir a una unidad especializada a los niños con índice de masa corporal (IMC) ≥p95 para su edad. Se recomienda monitorizar la presión arterial, medir los niveles de colesterol total y LDL colesterol (referidos en el trabajo como colesterol no HDL) en todos los niños entre 9 y 11 años para despistaje de dislipemia familiar. A partir de los 10 años se recomienda de forma bianual una determinación de hemoglobina glicosilada, glucemia en ayunas o glucemia al azar en aquellos pacientes con IMC ≥p85 y dos factores de riesgo para desarrollar diabetes mellitus tipo 2 (DM2) (raza, historia familiar de DM2, acantosis nigricans, ovario poliquístico, hiperlipemia o hipertensión).

  3. ¿Cuál es el mejor tratamiento para el SM en niños?

    El tratamiento engloba medidas tanto conductuales como farmacológicas encaminadas todas a reducir la obesidad, las alteraciones en el metabolismo de la glucosa, la hipertensión y la dislipemia. Se ha demostrado que la combinación de dieta y ejercicio físico es la medida más efectiva para tal fin. Los estudios han revelado que una reducción del IMC entre un 5-10% es beneficiosa desde el punto de vista metabólico. El tiempo invertido en la realización de ejercicio físico es inversamente proporcional al riesgo de padecer SM. De esta forma, los niños que realizan al menos 88 minutos de ejercicio físico moderado-intenso al día presentan un menor riesgo de desarrollo de SM.

    Las opciones farmacológicas son limitadas en este escenario, ya que únicamente el Orlistat (un inhibidor de la lipasa intestinal) está aprobado por la U.S. Food and Drug Administration (FDA), pero no se encuentra exento de efectos secundarios (esteatorrea, flatulencia…). La cirugía bariátrica se reservará para los casos más graves.

EN PERSPECTIVA

  1. El síndrome metabólico es una patología cada vez más prevalente en nuestro medio. La epidemia de obesidad actual debe ponernos alerta para identificar ya desde edad temprana a aquellos pacientes en riesgo metabólico.
  2. El artículo se centra en destacar la importancia de detectar en esta población en riesgo a aquellos pacientes que además tienen un riesgo elevado de padecer complicaciones cardiovasculares en el futuro, siendo ellos la población más susceptible y sobre la que la prevención y el tratamiento temprano puede tener más importancia1.
  3. A pesar de que siguen existiendo controversias sobre el tema, este artículo intenta aportar nuevas pautas de detección precoz de los factores de riesgo asociados al SM con el objetivo de controlarlos y con ello disminuir su prevalencia en la población pediátrica y adolescente2.
  4. Este trabajo propone nuevas pautas de manejo de los pacientes pediátricos con obesidad, recomendando la combinación de dieta rica en fibra y baja en azúcares simples y calorías en combinación con ejercicio físico moderado-intenso diario4. Además, y de cara a detectar de forma precoz otros factores de riesgo, realiza una serie de propuestas:

    • En niños a partir de 10 años con IMC ≥p85 y factores de riesgo de padecer DM2 estaría indicada la realización de glucemia en ayunas cada 2 años, así como determinación de transaminasas para despistaje de hígado graso no alcohólico3.
    • En aquellos con IMC ≥p95 está indicada la monitorización anual de HTA y, en todos los niños entre 9 y 11 años la determinación de perfil lipídico en para despistaje de dislipemia familiar2.
    • En aquellos pacientes en los que se presenten además comorbilidades añadidas, como ovario poliquístico, hígado graso no alcohólico, síndrome de apneas obstructivas del sueño o desórdenes mentales, se debe valorar derivación para valoración de cada entidad en una consulta especializada.

Bibliografía

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