La necesidad de protección del niño y el respeto a sus derechos están legislados.
Un problema ético no es un problema religioso ni legal, sino un conflicto de deberes en la realización de un valor.
Nuestro deber siempre es realizar valores o lesionarlos lo menos posible.
Los conflictos éticos siempre requieren una prudente respuesta jurídica.
La doctrina del menor maduro consiste en reconocer capacidad de obrar a los menores, en el ámbito de los derechos de la personalidad, tan pronto como muestren capacidad natural suficiente.
El asentimiento sirve para hacer partícipe al niño sin capacidad suficiente para consentir.
El proceso de desarrollo moral, aunque es un proceso universal, presenta importantes diferencias individuales en función del contexto sociocultural.
Con la modificación del sistema de protección a la infancia y adolescencia, se restringe la capacidad de los menores para consentir.
No utilice esta herramienta para enviar consultas sobre el funcionamiento general de la plataforma. Para ello utilice el buzón de contacto que aparece en el menú superior o pulse aquí.
Compartir
Estamos corrigiendo su ejercicio, por favor espere.