El paciente se encuentra hasta el momento asintomático con el tratamiento de mantenimiento con mesalazina, pero a los 3 meses del diagnóstico inicia clínica de náuseas con molestias abdominales, así como deposiciones diarreicas con sangre.
La analítica muestra elevación de la calprotectina fecal respecto a la previa, por lo que ante sospecha de brote de colitis ulcerosa se aumenta la dosis de mesalazina y se añade al tratamiento budesonida.
Aproximadamente un mes más tarde acude al Servicio de Urgencias por un cuadro de coluria de 24 horas de evolución que asocia náuseas, disminución de la ingesta y sensación de plenitud. No refiere acolia, ni alteraciones de ritmo intestinal, y tampoco presenta productos patológicos en heces, ni signos de cuadro infeccioso concomitante.
No hay comentarios